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ENTRANDO AL 2021 - LOS VIGILANTES - por Paul M Hanssen

ENTRANDO AL 2021 - LOS VIGILANTES – por Pastor Paul M. Hanssen


En Tiempos Antiguos, las ciudades eran rodeadas por murallas. Dependiendo del tamaño de la ciudad, el número de vigías incorporados dentro de los muros, variaba. Viñedos y campos de diversos cultivos también tenían vigías, los cuales eran usualmente levantados en el centro, dando al vigía una vista periférica en todas direcciones de la brújula. Sin un vigía, y sin un centinela en la torre, la ciudad o el viñedo estaban en constante peligro de ser atacadas y saqueadas sin advertencia. Por lo tanto, los hombres que eran apartados como vigías, eran escogidos cuidadosamente ya que el destino de la ciudad y el éxito de la cosecha recaían en las manos del vigía.


Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que viere. (Isaías 21:6)

El propósito del centinela era anunciar cualquier cosa que viera sospechosa. Vigías que sonaban las alarmas de advertencia (ya fuera en la mañana, al mediodía, tarde, al anochecer o a cualquier hora de la noche) eran la primera línea de defensa de una ciudad. Los centinelas tenían que estar continuamente vigilantes, alertas y despiertos. En sus horas de trabajo, no se les permitía dormir o descansar, en ningún momento, durante su tiempo de vigilancia. Quedarse dormidos en su vigilia podría resultar potencialmente en una ciudad siendo vencida por enemigos o en un viñedo siendo despojado de su cultivo. La importancia del trabajo del centinela en garantizar la seguridad y bienestar de los residentes dentro de los muros de una ciudad, no puede ser sobre enfatizada. De hecho, la fortaleza defensiva de una ciudad, era solamente tan grande como la efectividad de los vigías. Los muros lograban muy poco, si el centinela quedaba comprometido.


La ‘Gran Muralla China’ es considerada ser una de las hazañas arquitectónicas más impresionantes de la historia. El día de hoy, es reconocida como una de las siete maravillas del mundo (hechas por el hombre). Es la única estructura sobre la tierra, hecha por el hombre, que se puede ver desde la luna. Construida entre el siglo V y el XVI, su longitud total supera las 13,000 millas. La mayor parte de la muralla fue construida durante el reinado de la dinastía Ming. El propósito del muro era proveer a la nación china, de una barrera protectora ente ellos y los Mongoles y Manchús del norte. Durante el siglo XVII D.C., los Manchús pudieron penetrar el muro y tomar China. ¿Cómo se las arreglaron para hacer eso? Los Manchús sobornaron a los vigías, quienes voluntariamente abrieron las puertas, dando al enemigo acceso para entrar.


Los cientos de años gastados en la construcción de un muro defensivo, significaron nada en este punto. Todos los gastos y las vidas que se perdieron en el levantamiento de la estructura, construida para proveer seguridad contra una fuerza enemiga, fueron talmente en vano. Este es un ejemplo clásico que si los vigías quedan comprometidos y fallan en su misión, entonces las demás defensas son debilitadas.


La historia de los centinelas en la Muralla China, es un ejemplo increíble de lo que sucede en nuestras vidas espirituales, si no permanecemos en la torre de vigilancia. Nunca ha habido un tiempo en la historia de la humanidad en el que el llamamiento por centinelas, haya sido tan intenso como lo es el día de hoy. Si el pueblo de Dios no vive en la torre de vigía, y vigila la ‘ciudad’ de sus corazones, están en peligro de ser vencidos por los poderes de este mundo. Como creyente, puedes elegir hacer lo correcto, actuar correctamente, verte correctamente y creer correctamente; en otras palabras, puedes tener un muro fuerte rodeándote, sin embargo, si fallas en vigilar, si no resides en la torre del vigía, si no estás alerta, y si estás dormitando y perezoso, entonces tus muros de defensa no significan nada.


Por tanto, no durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios. (1 Tesalonicenses 5:6)


Dormir, somnolencia, pereza, letargia y apatía no son compatibles con la vigilancia. Un vigilante debe estar despierto y sobrio. Uno que está sobrio tiene todos sus sentidos y facultades trabajando. Un vigilante no vigila desde un lugar bajo, más bien desde una torre desde la cual puede fácilmente ver cuando viene el peligro desde lejos.

Y gritó como un león: Señor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de día, y las noches enteras sobre mi guarda. (Isaías 21:8)


El centinela mantuvo vigilancia todo el día y toda la noche sobre la torre. Él dio la advertencia de la aproximación de las fuerzas enemigas y bestias peligrosas que estaban al acecho para matar y destruir. No hay un momento del día o la noche que esté exento del peligro de infiltración de los poderes de las tinieblas. Cada momento de cada día es un momento vulnerable. Cada situación, circunstancia y cercos al presente, llevan en sí una amenaza potencial de invasión. Por lo tanto, Pablo advirtió a Timoteo con estas palabras:


Pero tú vela en todo… (2 Timoteo 4:5)


‘Velar’ simplemente significa estar despierto, alerta y sobrio. Yo creo firmemente que la iglesia está al borde de un ataque mayúsculo de los abismos del infierno. (Discutiré este asunto más adelante en un artículo próximo). Pero por ahora, Santos de Dios, entendamos esto, mientras Dios se sacude y mientras Él despierta con el retorno de la Presencia de Su Gloria, los poderes que se oponen y que rigen las tinieblas de este mundo también se están sacudiendo y movilizando. Los elegidos de Dios, están y estarán en el foco de atención de esta agresiva y demoníaca avanzada militar. Cualquier cosa, y todo, puede llevar el potencial de ser usado como un arma para matar y destruir tu visión, propósito y deseo por Dios. La buena noticia es que Dios nos ha provisto con una ‘Torre fuerte’.


Torre fuerte es el nombre de Jehová: A él correrá el justo, y será levantado. (Proverbios 18:10)

Muchos han citado este versículo a través de los años, pero no han entendido lo que esta torre es realmente. El Nombre del Señor es una torre de vigilancia. Las palabras para torre fuerte en hebreo son ‘oze-mig-dawl’. Estas palabras significan: Una torre de fuerza, por su tamaño o altura. Es la misma palabra usada para describir la torre de vigía en 2 Reyes capítulo Nueve.


Y el atalaya que estaba en la torre de Jezreel, vió la cuadrilla de Jehú, que venía, (2 Reyes 9:17)


Isaías da cuenta de, el Señor plantando una viña en una colina fructífera. En medio de la viña, Él puso una mig-dawl - torre de vigilancia.


Habíala cercado, y despedregádola, y plantádola de vides escogidas: había edificado en medio de ella una torre, (Isaías 5:2)


El Nombre del Señor es, de hecho, una Torre Fuerte donde encontramos seguridad. Sin embargo, de lo que la mayoría no se da cuenta es que la torre se vuelve poco útil, cuando el ocupante de la torre no está vigilando. El nombre del Señor te elevará y levantará sobre las circunstancias que te rodean. Además, el justo que ha corrido hacia la torre, debe usar la torre para su propósito - ¡una torre desde la cual se vigila!


Mientras entramos al 2021, el llamado para que el pueblo de Dios vele y ore, jamás ha sido tan fuerte y tan intenso como lo es hoy. El tiempo es corto – ¡DEBEMOS VELAR Y ORAR!


Mas el fin de todas las cosas se acerca: sed pues templados, y velad en oración. (1 Pedro 4:7)


Pastor Paul M. Hanssen

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